viernes, febrero 26, 2016

Todos los actores políticos están obligados a impulsar una verdadera educación cívica

• "No puede haber democracia sin demócratas": Luis Castro Obregón. 

Boletín / Ciudad de México.- 
El presidente de Nueva Alianza, Luis Castro Obregón, expresó que en nuestro país todos los actores políticos están obligados a impulsar una verdadera educación cívica que permita la formación de una ciudadanía informada y que incida de forma directa en la manera en cómo la política se ejerce.
 
En declaraciones al término de la mesa "La educación cívica como fundamento de la democracia" organizada por el Instituto Nacional Electoral con la participación de expertos extranjeros y nacionales, Luis Castro reconoció los esfuerzos realizados por Lorenzo Córdova Vianello para que México comparta experiencias sobre la percepción y el desarrollo de la educación cívica y la cultura política a nivel mundial, "porque esto enriquece a la democracia mexicana".
 
Expresó: "No puede haber democracia sin demócratas, no hay demócratas sin educación cívica y no puede haber educación cívica sin que se fomente una cultura política que favorezca los mecanismos de participación de la sociedad en las decisiones públicas y no solo en las elecciones. No podemos avanzar si nuestra democracia no alcanza la madurez que necesita".
 
A continuación, preguntas y respuestas de la entrevista:
 
Reportero (R): Se dice que en México tenemos una "democracia joven"...
 
Luis Castro Obregón (LCO): Se dice que la democracia mexicana es joven y lo es, pero también es una democracia inmadura porque se le exige una forma de representación democrática al mismo tiempo que hay un desapego de la sociedad hacia la participación política.
 
La ciudadanía cree que la política es aquello "feo" que deben hacer los políticos, cuando en realidad debemos dignificarla y hacer de ella el espacio de lo público que logre generar las condiciones necesarias para sustentar un proyecto de nación, el cual debe derivar en una forma de convivencia que ayude a impulsar el desarrollo de México. 
 
R: ¿Qué papel corresponde al INE en la construcción de un programa de trabajo que fomente la educación cívica?
 
LCO: El INE tiene un gran reto. Tiene siete años para impulsar una eficaz campaña en este rubro, muy bien formulada y aplicada de forma correcta si queremos fortalecer la democracia mexicana. Esto se traducirá en darle a las generaciones de electores y a la ciudadanía en general elementos de análisis para elaborar nuevas formas de participación en las decisiones que afectan su colonia, su barrio, su manzana o su estado; es decir, en todas las decisiones que afecten su vida cotidiana y su forma de convivencia en el país.
 
Pero es condición necesaria que participe la sociedad en su conjunto. Si el INE no logra convocar a los actores políticos que tenemos responsabilidad y a las distintas instancias de representación de la sociedad, no tendrá éxito el lanzamiento de un programa que contribuya a elevar los niveles de cultura política en el país.  
 
No podemos exigirle a la democracia que resuelva las desigualdades y los problemas económicos que nos aquejan, pero sí podemos exigirle tener un sistema de representación en el que la ciudadanía y los servidores públicos estén comunicados, en donde quienes tengamos alguna responsabilidad rindamos cuentas y en el que quienes eligen a los que gobiernan sepan exigir cuentas: este es el desafío que tiene el programa del INE.
 
R: ¿Qué sentido tiene tener un foro como este por parte de dos regímenes que han pasado por el autoritarismo y totalitarismo como lo fue Checoslovaquia y Alemania?
 
LCO: Fue muy importante conocer tanto la experiencia alemana como la de la República Checa porque tienen dos formas exitosas de impulsar la educación cívica. En el caso de Alemania, tuvimos la posibilidad de conocer cómo un organismo encargado de la educación cívica que depende del gobierno –del Ministerio del Interior- ha logrado la suficiente credibilidad para impulsar tanto la formación como la información y los elementos culturales que permiten que la convivencia sea democrática en todos los espacios de participación, sin partidizar, sin sectorizar sus programas y generando mecanismos de participación política para el ciudadano común.
 
En el caso de República Checa, la experiencia del autoritarismo y el proceso de democratización que tuvo el país los llevó a que el organismo encargado que generar los programas que buscan elevar sus niveles de cultura política fuera autónomo.
 
Ambos casos son distintos por su forma de financiamiento, pero ambos tienen algo muy importante que escasea en las instituciones de América Latina y en distintas partes del mundo, que es la credibilidad.
 
R: ¿La educación cívica se agota en la cultura política?
 
LCO: No, la educación cívica no se agota en la cultura política. También nos lleva a nuevas formas de convivencia, de relación, tanto al seno de las familias, como en los grupos sociales donde y las administraciones en todos sus niveles.
 
Al mismo tiempo en el que el desafío del INE es enorme para que la educación cívica sea viable, pertinente y exitosa, también hay que felicitar a la autoridad electoral porque está abrevando de una experiencia internacional con mejores prácticas, con buenas prácticas, que permiten hacer política comparada.
 
En el programa de educación que impulsa el INE deberá convocarse a que participen todos aquellos grupos que tengan algo que opinar, debe participar el sector educativo en todos sus niveles, organizaciones empresariales, grupos colectivos que defienden derechos humanos. Todos aquellos que están trabajando en un interés colectivo deben verse reflejados en este programa de educación cívica. 

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